-.Teenager Dream.-

viernes, 18 de mayo de 2012

¿Conocer para amar o amar para conocer?

Uno puede enamorarse, creo yo, de dos formas:

*Una es la de enamorarse a primera vista. Sentís que el mundo se te viene abajo, lo ves, te impacta, y es como que no solo ves lo físico, sino que también, por así decirlo, ves su esencia; y sentís que podes apostar a ello.

*La otra es más paulatina, se conocen y con el tiempo uno empieza a sentir que cada minuto que pasa es un minuto sin él, y te das cuenta de la presencia de su ausencia como nunca lo habías hecho.

Pero... ¿el enamorarse es cuestión de tiempo o de piel?

Si uno se siente tan a gusto con el otro, ¿Porque no dejar que el resto de nuestras vidas comience con esa persona, en vez de demorarlo?
Miedo, inseguridad, pueden ser algunas de las causas.

Pienso que no hay una serie de códigos para saber cuando es el momento adecuado para cada cosa y para cada situación. 

Lo importante no es cuando, sino que sea.

Uno se da cuenta, cuando ya no se habla de uno ni del otro, sino de un nosotros...

Casualmente hoy, me dijeron: " me encantan tus besos", a lo que respondí, "a mi me gustan los tuyos", y el me miró y me dijo: "a mi me gustan porque son nuestros"

Como una palabra nos puede dar vuelta la cabeza, nos asegura quienes somos y que queremos con el otro.Tan sólo una ínfima palabra puede significar tanto. No son tuyos ni míos, son NUESTROS.





lunes, 14 de mayo de 2012

¿Te dejas ser feliz?

Hoy me hicieron una pregunta tan simple, que me costó responder.-


¿Te dejas ser feliz? 


Me miré hacia dentro y no encontré otra cosa que no sea un vacío permanente y un dolor estremecedor. 
El sentirse solo, no significa que no esté acompañada, sino que hay situaciones en donde solo va a estar uno mismo y nadie más; tengas el apoyo que tengas, siempre te vas a sentir que estas solo.
Supongo que, la sumatoria de esos momentos duros que nos presentan la vida,no solo nos hacen fuerte, sino que también nos posiciona en un lugar en donde el dar un simple paso nos causa pavor.


El miedo nos invade de tal forma, que cada vez que vemos que en algo nos va bienpsicológicamente lo boicoteamos y absorbemos esas ondas negativas a las que ya nos acostumbramos desde el primer momento en que bajamos la guardia y dejamos entrar personas que nos lastiman, o simplemente el hecho de dejar pasar una oportunidad única, o todo lo contrario; permitirnos ser hijos del rigor.


Una pregunta personal que me hago a diario:¿Vivo la vida, o la estoy dejando pasar?


Y es verdad, de una manera generalizada, creo tener el tupé necesario para decir...que nos preocupamos más por el futuro que queremos construir y no nos damos cuenta que el hoy, ayer era nuestro futuro, y que día a día vamos desperdiciando un futuro próximo tan solo por querer esquematizar nuestra vida en una regla a raja tabla.


Vivos predispuestos a luchar para conseguir un "buen porvenir" y no somos capaces de abrir los ojos y mirar que hemos dejado atrás un sin fin de cosas maravillosas, nos hemos aguantado el sufrimiento, la angustia, los maltratos, los problemas; y no entendemos que ese mañana ya es hoy, y que soportamos mártires para esto...para seguir luchando por una lista de cosas que queremos hacer cuando "seamos grandes y estemos realizados".


Vivir el presente es la mejor opción para ser feliz en un futuro próximo.







sábado, 12 de mayo de 2012

Because of you.-


I will not make the same mistakes that you did 
I will not let myself cause my heart so much misery 
I will not break the way you did 
You fell so hard 
I've learned the hard way, 
To never let it get that far 

Because of you 
I never stay too far from the sidewalk 
Because of you 
I learned to play on the safe side

So I don't get hurt 
Because of you 
I find it hard to trust 
Not only me, but everyone around me 

Because of you 
I am afraid 

I lose my way 
And it's not too long before you point it out 
I cannot cry 
Because I know that's weakness in your eyes 

I'm forced to fake, a smile, a laugh
Every day of my life 

My heart can't possibly break 
When it wasn't even whole to start with 


Because of you 
I never stay too far from the sidewalk 

Because of you 
I learned to play on the safe side 
So I don't get hurt 
Because of you 
I find it hard to trust 
Not only me, but everyone around me 
Because of you 
I am afraid 


I watched you die 
I heard you cry
Every night in your sleep 
I was so young 
You should have known better than to lean on me 

You never thought of anyone else 
You just saw your pain 
And now I cry 
In the middle of the night 
For the same damn thing

Because of you 
I never stay too far from the sidewalk 
Because of you 
I learned to play on the safe side 
So I don't get hurt 
Because of you 
I tried my hardest just to forget everything 
Because of you 
I don't know how to let anyone else in 
Because of you 
I'm ashamed of my life because it's empty 
Because of you 
I am afraid 


Because of you
Because of you.

viernes, 11 de mayo de 2012

Palabras perfectas en boca equivocada.-

A esta altura de mi vida, creo firmemente en que cuanto uno más planea las cosas, menos salen como lo esperamos.
Esa constante rutina que realizamos para llegar a nuestro objetivo, no solo se hace cada vez más densa, sino que también nos aleja de ese sueño tan maravilloso.
Es como esa incesante lucha por llegar al corazón de quien no nos corresponde; girar la cara a quien nos demuestra que puede hacernos felices; precisamente, de allí viene las palabras perfectas en boca equivocada.
Muchas veces esas palabras se tornar empalagosas cuando no salen de boca alguna. Vivimos soñando con encontrar esa persona que nos produzca una revolución por dentro, que nos de ese aire de libertad que tanto buscamos; que nos digas al oído las cosas que queremos escuchar.
El amor va más allá de lo físico, es una combinación de necesidad entre ambas personas; un imperante pensamiento que los une; es ver un poco más de lo que uno aparenta ser. 
Ver el alma, su esencia y que ello que atraiga, es amar a una persona.
Cuestión de piel dicen algunos, creo que es una combinación de piel, pensamientos y voluntad.
Ser uno mismo, ESA es la respuesta a todos los problemas.-



viernes, 4 de mayo de 2012

Kimi ni todoke (Llegando a ti).-


Casualmente hoy, me invade la angustia.
han pasado 4 años ya desde la primer vez que lo vi en aquella esquina, 
y dejenme decirles que poco a cambiado.

Capitulo 4: Transcurso temporal.

Entre idas y vuelta, Kasumi ha conocido una enorme diversidad de chicos, 
pero aún a su pesar, siempre todo se remitia a Hiraku.
No es cuestión de sentimientos, sino más bien de entendimiento.
Ella miraba su vida pasar, día tras día, un dolor sin igual; una pena ahulladora a una luna que no está.
Se reconfortaba con las opiniones ajenas, que al parecer más que reales, a veces parecian crueles.


- Siempre supe que un chico como él nunca se fijaría en una chica como yo.
-¿Qué habrá malo en mi que no puede ver con claridad mis sentimientos?


El tiempo había pasado para todos, pero no así con Kasumi; su corazón aún se agitaba con el simple hecho de oír el nombre de su principe de cuentos de hadas.
Pasaron muchas cosas entre estos últimos años.
Kasumi y Hiraku se fueron acercando cada vez más, pero que a grandes rasgos, la diferencia carecia de notoriedad; sin embargo, eso parecía conformarla.


Luego de aquel encuentro fugaz, en donde sus labios fueron uno, paso un tiempo considerable hasta que volvieron a encontrarse.
Como siempre Kas a la expectativa de todo lo que sucedía a su al rededor, como una quinciañera en sus últimos minutos para salir a la fiesta.


-Hoy lo ví. Mi cuerpo pareció experimentar cierta clase de anomalía nerviosa, creo que eso es a lo que unos llaman amor.


Se volvieron a ver el 7 de septiembre en una cena que Mao realizaba por su cumpleaños de 18 años.
Todo parecía agradable, aunque el tema de aquella noche solo se escapó de la boca de Mao, de forma burlona pero cariñosa en cierto sentido.
En aquel instante el pudor se apoderó del cuerpo de Kasumi y decidió ocultarse en la pieza de su amiga.


-Dios! esta chica, la verguenza que me hace pasar por favor...
-Voy a tranquilizarme, a poner algo de música, y que el viento que entra por la ventana me despeje mis dudas.


Kasumi estaba concentradísima en la vista que presentaba la ventana y disfrutando del viento fresco; cuando de manera sigilosa, ella siente que alguien la agarra de la cadera para abrazar. En ese preciso momento ella gira, asustada y eventualmente era Hiraku.


-Uhhy perdoná, te asusté.


-No no no, está bien, esta distraída no más.


- Que día che, la verdad es que estoy re cansado, no doy más, me voy a recostar porque sino me caigo.


- jaja dale, yo también estoy así, asi que te hago compañía.


Me recosté cerca de él después de haber cambiado una cambiado una canción. La recuerdo muy bien, perfect weapon era. Sabia que era del estilo de Hiraku, asi que para hacerme ver un poco, la puse a ver que le parecía.


-¿Esa canción te gusta?


-Sisis, esta buena.


(Genial! encima le pifié.).Tomé el valor y me recosté en la cama al lado de él, pero me sentía tan nerviosa que lo único que podía hacer en ese momento era taparme los ojos con mis manos.


-Kas, mírame-dijo él.


Ella gira la cabeza a su derecha y con un gesto le dió a entender que era lo que el necesitaba; pero sus nervios fueron aún más fuertes y hacían que ella se sonrojara y diera vuelta nuevamente su rostro.


-Kas, mírame, por favor, dale.


Intenté, creanme, realmente lo intenté, pero mi cara parecía que iba a estallar y mi corazón era una bomba de tiempo a punto de ser detonada.
Me miro de una manera muy dulce y sonrió, en ese momento mi mundo se vino abajo, amo cuando sonrie, lo hace más lindo de lo que es.


Kasumi estaba tan nerviosa que retomo a su postura anterior (con las manos tapando su cara).
Y en un momento todo se cayó y...


Sentí que era el momento más feliz de mi vida. Si Hiraku, me estaba besando A MI, no lo podía creer, no había pasado una sino ya DOS VECES.Fue el beso más lindo que me hayan dado, siempre que venga de él va hacer cada vez mejor.En ese momento sentí como si hubieramos compenetrado su dulzura con mi deseo en unos par de besos, que aún guardo en el corazón.


Pero luego de aquel hermoso episodio cada uno hizo como si nada hubiera pasado y Hiraku se fue a su casa.






Capítulo 5: Conexión.-




-Quiero que te dejes querer-

miércoles, 25 de abril de 2012

lunes, 23 de abril de 2012

Tu color.-

Regalame tus besos, deliciosamente bellos.
Desprevenido he caído en el abismo de tu amor.
Apuesta lo que sea, hay solo una manera...
...para sobrevivir yo vivo en tu silencio y  tu color.
No hay nada que podemos hacer.


Presiento que algo va a suceder.
El fantasma de tu alma acariciando mi piel.
Acércate y esperes más, yo no me dejaré jamás.
Amor, amor...
No puedo sacarte de mi.
Acércate y que en tu mirada, me abrases sin decirme nada.
Amor, amor...
Es imposible no sentir así. 


Integridad perfecta, minuciosamente bella.
Desprevenido he caído en el abismo de tu amor.
Dibuja en el vacío, tu cuerpo junto al mio...
...para sobrevivir yo vivo en tu silencia y tu color.



Presiento que algo va a suceder.
El fantasma de tu alma acariciando mi piel.
Acércate y esperes más, yo no me dejaré jamás.
Amor, amor...
No puedo sacarte de mi.
Acércate y que en tu mirada, me abrases sin decirme nada.
Amor, amor...
Es imposible no sentir así.

jueves, 22 de marzo de 2012

sábado, 17 de marzo de 2012


Comparisons are easily turned
Once you've had a taste of perfection

Like an apple hanging from a tree
I picked the ripest one
I still got the seed

You said move on
Where do I go
I guess second best
Is all I will know


Cause when I'm with him
I am thinking of you
Thinking of you
What you would do if
You were the one
Who was spending the night
Oh I wish that I
Was looking into your eyes

You're like an Indian summer
In the middle of winter
Like a hard candy
With a surprise center
How do I get better
Once I've had the best
You said there's
Tons of fish in the water
So the waters I will test

He kissed my lips
I taste your mouth
He pulled me in
I was disgusted with myself

Cause when I'm with him
I am thinking of you
Thinking of you
What you would do if
You were the one
Who was spending the night
Oh I wish that I
Was looking into...

You're the best
And yes I do regret
How I could let myself
Let you go
Now the lesson's learned
I touched it I was burned
Oh I think you should know

Cause when I'm with him
I am thinking of you
Thinking of you
What you would do if
You were the one
Who was spending the night
Oh I wish that I
Was looking into your eyes
Looking into your eyes
Looking into your eyes
Oh won't you walk through
And bust in the door
And take me away
Oh no more mistakes
Cause in your eyes I'd like to stay...
stay.... 


jueves, 15 de marzo de 2012

Más allá, más allá de esos rojos sueños
quisiera encontrarles fin.
No veo salida...

Mucho tiempo pasé intentando escapar,
la muerte es mi único fin.
Ese sentimiento siempre me segó
sin dejarme a donde ir.

¿Como tu sonrisa pura e inocente......no se perdió en la crueldad?
Ahora se lo lejos que estamos tu y yo.

Aunque es inevitable herirte
la culpa rompe mi corazón.
Aún así, seguí igual.
No puedo escapar.
Ya nada en mi volverá a ser igual.

Más allá, más allá de esos rojos sueños 
quisiera encontrarles fin.
Mas nuestros destinos siempre continuarán uniéndonos.

Nadie más lo sabe es nuestro secreto
erramos y erramos siempre.

Ya no hay marcha atrás
cometimos demasiados pecados.

Sentí que me ahogaría en mi soledad
hasta que me salvaron.
Esos ojos puros que derrotaron
toda aquella oscuridad.
Pero entonces vi que había una sombra en tí
mucho mas fuerte que yo
que acechaba escondida en un temos pasado

Dos latidos que mostraban dos
caras de un mismo espejo
Iguales pero no
no es el mismo dolor
mas late igual nuestro corazón

Mas fuerte, es mas fuerte ese rojo fuego
que quema y duele, duele
nunca dejó de ser real
la verdadera ilusión comienza

huye de la noche por favor se fuerte
supera, crece, superaté
tu puedes escapar
si decides no cometer... pecados

Mas allá, mas allá de esos rojos sueños
quisiera encontrarles fin
mas nuestros destinos siempre
continuarán uniéndonos

Nadie mas lo sabe es nuestro secreto
erramos y erramos siempre
ya no hay marcha atrás
cometimos demasiados...pecados 

Futatsu no Kodou to Akai Tsumi lyrics




                                                                Akaku akaku akaku yurete
Yume no yume no hate e Hanarerarenai

Mou nando mo akiramete wa oshikorosu tabi
Ikiba no nai kanjou ga me o samashiteku
Kegare no nai sono hohoemi zankoku na hodo
Tooi sonzai da to wakaru yo

Ienai kizu kokoro mushibamu dake na no ni
Yami no (naka ni) ima mo (yadoru) omoi o osaekirenai

Akaku akaku akaku yurete
Yume no yume no hate e
Deatte shimatta unmei ga mawaridasu
Dare mo dare mo shiranai himitsu
Ochite ochite ochite
Mou modorenai tsumi o kizande mo kitto
Kodoku no fuchi arukinagara sukuwareteita
Donna toki mo kawaranai RIARU na hitomi
Demo hikari ga mabushii hodo umareru kage wa
Fukaku iro koku shinobi yoru yo

Futatsu no kodou marude awase kagami you ni
Niteru (keredo) chigau (itami) mugen ni tsuzuiteiku

Akaku akaku akaku moete
Subete subete keshite
Kanau koto no nai maboroshi ga ugokidasu
Tsuyoku tsuyoku hakanai yoru o
Koete koete koete
Nogarerarenai tsumi ni oboretemo kitto

Akaku akaku akaku yurete
Yume no yume no hate e
Deatte shimatta unmei ga mawaridasu
Dare mo dare mo shiranai himitsu
Ochite ochite ochite
Mou modorenai tsumi o kizande mo kitto
Te ofrecí mis manos, aunque yo no tuviera ningún lugar para ir tampoco.
Escondí mi soledad y tropecé en el camino.
Sentí por primera vez en la noche cuando no estabas a mi lado, ese es mi corazón que está lleno de dolor.
Desde un  pequeño rincón en este roto mundo, admiramos el cielo.
Si la fiebre que siento en tus manos cuando las sostengo enciende un fuego que nunca se apagará; entonces vamos a buscar algo de calor para calentar tu corazón en un mundo aún visible para nosotros.-

miércoles, 14 de marzo de 2012

¿Es posible extrañar tanto a una persona?

Si tanto afecto uno le tiene...¿porque me encuentro derramando lagrimas?

Las pulsaciones de mi corazón cambiaron de frecuencia a un ritmo más fuerte pero desolador.


Se siente de la misma forma que un nudo en la garganta que no se puede digerir.


Una sensación de amargura recorre mis extremidades pero... tan sólo una mirada tuya logra sacarme de los pozos en los que me he caído.


Esa imperiosa necesidad de oír que todo estará bien, aún cuando no sea así; me delata por completo, me tranquiliza, me hace sentir que puedo seguir adelante haciendo caso omiso a los fantasmas del pasado.


Se me nublan los recuerdos averiguando como es que llegaste a mi vida.


Esa precisión de poder depositar credulidad en una persona, me hace saber que hay amistades que van más allá de la recompensa ambiciosa que enrolla a todo ser humano.-

lunes, 5 de marzo de 2012

Existen dos días en el año en que no se puede hacer nada.
Uno es ayer y otro mañana; por lo tanto hoy es el día para amar,
creer, hacer y principalmente, vivir.-
"Vivimos en un mundo donde nos escondemos
para hacer el amor...
...pero la violencia es practicada a
plena luz del día".-

miércoles, 29 de febrero de 2012

El patito feo.-


¡Qué lindos eran los días de verano! ¡Qué agradable resultaba pasear por el campo y ver el trigo amarillo, la verde avena y las parvas de heno apilado en las llanuras! Sobre sus largas patas rojas iba la cigüeña junto a algunos flamencos, que se paraban un rato sobre cada pata. Sí, era realmente encantador estar en el campo.
Bañada de sol se alzaba allí una vieja mansión solariega a la que rodeaba un profundo foso; desde sus paredes hasta el borde del agua crecían unas plantas de hojas gigantescas, las mayores de las cuales eran lo suficientemente grandes para que un niño pequeño pudiese pararse debajo de ellas. Aquel lugar resultaba tan enmarañado y agreste como el más denso de los bosques, y era allí donde cierta pata había hecho su nido. Ya era tiempo de sobra para que naciesen los patitos, pero se demoraban tanto, que la mamá comenzaba a perder la paciencia, pues casi nadie venía a visitarla.
Al fin los huevos se abrieron uno tras otro. “¡Pip, pip!”, decían los patitos conforme iban asomando sus cabezas a través del cascarón.
-¡Cuac, cuac! -dijo la mamá pata, y todos los patitos se apresuraron a salir tan rápido como pudieron, dedicándose enseguida a escudriñar entre las verdes hojas. La mamá los dejó hacer, pues el verde es muy bueno para los ojos.
-¡Oh, qué grande es el mundo! -dijeron los patitos. Y ciertamente disponían de un espacio mayor que el que tenían dentro del huevo.
-¿Creen acaso que esto es el mundo entero? -preguntó la pata-. Pues sepan que se extiende mucho más allá del jardín, hasta el prado mismo del pastor, aunque yo nunca me he alejado tanto. Bueno, espero que ya estén todos -agregó, levantándose del nido-. ¡Ah, pero si todavía falta el más grande! ¿Cuánto tardará aún? No puedo entretenerme con él mucho tiempo.
Y fue a sentarse de nuevo en su sitio.
-¡Vaya, vaya! ¿Cómo anda eso? -preguntó una pata vieja que venía de visita.
-Ya no queda más que este huevo, pero tarda tanto… -dijo la pata echada-. No hay forma de que rompa. Pero fíjate en los otros, y dime si no son los patitos más lindos que se hayan visto nunca. Todos se parecen a su padre, el muy bandido. ¿Por qué no vendrá a verme?
-Déjame echar un vistazo a ese huevo que no acaba de romper -dijo la anciana-. Te apuesto a que es un huevo de pava. Así fue como me engatusaron cierta vez a mí. ¡El trabajo que me dieron aquellos pavitos! ¡Imagínate! Le tenían miedo al agua y no había forma de hacerlos entrar en ella. Yo graznaba y los picoteaba, pero de nada me servía… Pero, vamos a ver ese huevo…
-Creo que me quedaré sobre él un ratito aún -dijo la pata-. He estado tanto tiempo aquí sentada, que un poco más no me hará daño.
-Como quieras -dijo la pata vieja, y se alejó contoneándose.
Por fin se rompió el huevo. “¡Pip, pip!”, dijo el pequeño, volcándose del cascarón. La pata vio lo grande y feo que era, y exclamó:
-¡Dios mío, qué patito tan enorme! No se parece a ninguno de los otros. Y, sin embargo, me atrevo a asegurar que no es ningún crío de pavos.
Al otro día hizo un tiempo maravilloso. El sol resplandecía en las verdes hojas gigantescas. La mamá pata se acercó al foso con toda su familia y, ¡plaf!, saltó al agua.
-¡Cuac, cuac! -llamaba. Y uno tras otro los patitos se fueron abalanzando tras ella. El agua se cerraba sobre sus cabezas, pero enseguida resurgían flotando magníficamente. Movíanse sus patas sin el menor esfuerzo, y a poco estuvieron todos en el agua. Hasta el patito feo y gris nadaba con los otros.
-No es un pavo, por cierto -dijo la pata-. Fíjense en la elegancia con que nada, y en lo derecho que se mantiene. Sin duda que es uno de mis pequeñitos. Y si uno lo mira bien, se da cuenta enseguida de que es realmente muy guapo. ¡Cuac, cuac! Vamos, vengan conmigo y déjenme enseñarles el mundo y presentarlos al corral entero. Pero no se separen mucho de mí, no sea que los pisoteen. Y anden con los ojos muy abiertos, por si viene el gato.
Y con esto se encaminaron al corral. Había allí un escándalo espantoso, pues dos familias se estaban peleando por una cabeza de anguila, que, a fin de cuentas, fue a parar al estómago del gato.
-¡Vean! ¡Así anda el mundo! -dijo la mamá relamiéndose el pico, pues también a ella la entusiasmaban las cabezas de anguila-. ¡A ver! ¿Qué pasa con esas piernas? Anden ligeros y no dejen de hacerle una bonita reverencia a esa anciana pata que está allí. Es la más fina de todos nosotros. Tiene en las venas sangre española; por eso es tan regordeta. Fíjense, además, en que lleva una cinta roja atada a una pierna: es la más alta distinción que se puede alcanzar. Es tanto como decir que nadie piensa en deshacerse de ella, y que deben respetarla todos, los animales y los hombres. ¡Anímense y no metan los dedos hacia adentro! Los patitos bien educados los sacan hacia afuera, como mamá y papá… Eso es. Ahora hagan una reverencia y digan ¡cuac!
Todos obedecieron, pero los otros patos que estaban allí los miraron con desprecio y exclamaron en alta voz:
-¡Vaya! ¡Como si ya no fuésemos bastantes! Ahora tendremos que rozarnos también con esa gentuza. ¡Uf!… ¡Qué patito tan feo! No podemos soportarlo.
Y uno de los patos salió enseguida corriendo y le dio un picotazo en el cuello.
-¡Déjenlo tranquilo! -dijo la mamá-. No le está haciendo daño a nadie.
-Sí, pero es tan desgarbado y extraño -dijo el que lo había picoteado-, que no quedará más remedio que despachurrarlo.
-¡Qué lindos niños tienes, muchacha! -dijo la vieja pata de la cinta roja-. Todos son muy hermosos, excepto uno, al que le noto algo raro. Me gustaría que pudieras hacerlo de nuevo.
-Eso ni pensarlo, señora -dijo la mamá de los patitos-. No es hermoso, pero tiene muy buen carácter y nada tan bien como los otros, y me atrevería a decir que hasta un poco mejor. Espero que tome mejor aspecto cuando crezca y que, con el tiempo, no se le vea tan grande. Estuvo dentro del cascarón más de lo necesario, por eso no salió tan bello como los otros.
Y con el pico le acarició el cuello y le alisó las plumas.
-De todos modos, es macho y no importa tanto -añadió-, Estoy segura de que será muy fuerte y se abrirá camino en la vida.
-Estos otros patitos son encantadores -dijo la vieja pata-. Quiero que se sientan como en su casa. Y si por casualidad encuentran algo así como una cabeza de anguila, pueden traérmela sin pena.
Con esta invitación todos se sintieron allí a sus anchas. Pero el pobre patito que había salido el último del cascarón, y que tan feo les parecía a todos, no recibió más que picotazos, empujones y burlas, lo mismo de los patos que de las gallinas.
-¡Qué feo es! -decían.
Y el pavo, que había nacido con las espuelas puestas y que se consideraba por ello casi un emperador, infló sus plumas como un barco a toda vela y se le fue encima con un cacareo, tan estrepitoso que toda la cara se le puso roja. El pobre patito no sabía dónde meterse. Sentíase terriblemente abatido, por ser tan feo y porque todo el mundo se burlaba de él en el corral.
Así pasó el primer día. En los días siguientes, las cosas fueron de mal en peor. El pobre patito se vio acosado por todos. Incluso sus hermanos y hermanas lo maltrataban de vez en cuando y le decían:
-¡Ojalá te agarre el gato, grandulón!
Hasta su misma mamá deseaba que estuviese lejos del corral. Los patos lo pellizcaban, las gallinas lo picoteaban y, un día, la muchacha que traía la comida a las aves le asestó un puntapié.
Entonces el patito huyó del corral. De un revuelo saltó por encima de la cerca, con gran susto de los pajaritos que estaban en los arbustos, que se echaron a volar por los aires.
“¡Es porque soy tan feo!” pensó el patito, cerrando los ojos. Pero así y todo siguió corriendo hasta que, por fin, llegó a los grandes pantanos donde viven los patos salvajes, y allí se pasó toda la noche abrumado de cansancio y tristeza.
A la mañana siguiente, los patos salvajes remontaron el vuelo y miraron a su nuevo compañero.
-¿Y tú qué cosa eres? -le preguntaron, mientras el patito les hacía reverencias en todas direcciones, lo mejor que sabía.
-¡Eres más feo que un espantapájaros! -dijeron los patos salvajes-. Pero eso no importa, con tal que no quieras casarte con una de nuestras hermanas.
¡Pobre patito! Ni soñaba él con el matrimonio. Sólo quería que lo dejasen estar tranquilo entre los juncos y tomar un poquito de agua del pantano.
Unos días más tarde aparecieron por allí dos gansos salvajes. No hacía mucho que habían dejado el nido: por eso eran tan impertinentes.
-Mira, muchacho -comenzaron diciéndole-, eres tan feo que nos caes simpático. ¿Quieres emigrar con nosotros? No muy lejos, en otro pantano, viven unas gansitas salvajes muy presentables, todas solteras, que saben graznar espléndidamente. Es la oportunidad de tu vida, feo y todo como eres.
-¡Bang, bang! -se escuchó en ese instante por encima de ellos, y los dos gansos cayeron muertos entre los juncos, tiñendo el agua con su sangre. Al eco de nuevos disparos se alzaron del pantano las bandadas de gansos salvajes, con lo que menudearon los tiros. Se había organizado una importante cacería y los tiradores rodeaban los pantanos; algunos hasta se habían sentado en las ramas de los árboles que se extendían sobre los juncos. Nubes de humo azul se esparcieron por el oscuro boscaje, y fueron a perderse lejos, sobre el agua.
Los perros de caza aparecieron chapaleando entre el agua, y, a su avance, doblándose aquí y allá las cañas y los juncos. Aquello aterrorizó al pobre patito feo, que ya se disponía a ocultar la cabeza bajo el ala cuando apareció junto a él un enorme y espantoso perro: la lengua le colgaba fuera de la boca y sus ojos miraban con brillo temible. Le acercó el hocico, le enseñó sus agudos dientes, y de pronto… ¡plaf!… ¡allá se fue otra vez sin tocarlo!
El patito dio un suspiro de alivio.
-Por suerte soy tan feo que ni los perros tienen ganas de comerme -se dijo. Y se tendió allí muy quieto, mientras los perdigones repiqueteaban sobre los juncos, y las descargas, una tras otra, atronaban los aires.
Era muy tarde cuando las cosas se calmaron, y aún entonces el pobre no se atrevía a levantarse. Esperó todavía varias horas antes de arriesgarse a echar un vistazo, y, en cuanto lo hizo, enseguida se escapó de los pantanos tan rápido como pudo. Echó a correr por campos y praderas; pero hacía tanto viento, que le costaba no poco trabajo mantenerse sobre sus pies.
Hacia el crepúsculo llegó a una pobre cabaña campesina. Se sentía en tan mal estado que no sabía de qué parte caerse, y, en la duda, permanecía de pie. El viento soplaba tan ferozmente alrededor del patito que éste tuvo que sentarse sobre su propia cola, para no ser arrastrado. En eso notó que una de las bisagras de la puerta se había caído, y que la hoja colgaba con una inclinación tal que le sería fácil filtrarse por la estrecha abertura. Y así lo hizo.
En la cabaña vivía una anciana con su gato y su gallina. El gato, a quien la anciana llamaba “Hijito”, sabía arquear el lomo y ronronear; hasta era capaz de echar chispas si lo frotaban a contrapelo. La gallina tenía unas patas tan cortas que le habían puesto por nombre “Chiquitita Piernascortas”. Era una gran ponedora y la anciana la quería como a su propia hija.
Cuando llegó la mañana, el gato y la gallina no tardaron en descubrir al extraño patito. El gato lo saludó ronroneando y la gallina con su cacareo.
-Pero, ¿qué pasa? -preguntó la vieja, mirando a su alrededor. No andaba muy bien de la vista, así que se creyó que el patito feo era una pata regordeta que se había perdido-. ¡Qué suerte! -dijo-. Ahora tendremos huevos de pata. ¡Con tal que no sea macho! Le daremos unos días de prueba.
Así que al patito le dieron tres semanas de plazo para poner, al término de las cuales, por supuesto, no había ni rastros de huevo. Ahora bien, en aquella casa el gato era el dueño y la gallina la dueña, y siempre que hablaban de sí mismos solían decir: “nosotros y el mundo”, porque opinaban que ellos solos formaban la mitad del mundo , y lo que es más, la mitad más importante. Al patito le parecía que sobre esto podía haber otras opiniones, pero la gallina ni siquiera quiso oírlo.
-¿Puedes poner huevos? -le preguntó.
-No.
-Pues entonces, ¡cállate!
Y el gato le preguntó:
-¿Puedes arquear el lomo, o ronronear, o echar chispas?
-No.
-Pues entonces, guárdate tus opiniones cuando hablan las personas sensatas.
Con lo que el patito fue a sentarse en un rincón, muy desanimado. Pero de pronto recordó el aire fresco y el sol, y sintió una nostalgia tan grande de irse a nadar en el agua que -¡no pudo evitarlo!- fue y se lo contó a la gallina.
-¡Vamos! ¿Qué te pasa? -le dijo ella-. Bien se ve que no tienes nada que hacer; por eso piensas tantas tonterías. Te las sacudirías muy pronto si te dedicaras a poner huevos o a ronronear.
-¡Pero es tan sabroso nadar en el agua! -dijo el patito feo-. ¡Tan sabroso zambullir la cabeza y bucear hasta el mismo fondo!
-Sí, muy agradable -dijo la gallina-. Me parece que te has vuelto loco. Pregúntale al gato, ¡no hay nadie tan listo como él! ¡Pregúntale a nuestra vieja ama, la mujer más sabia del mundo! ¿Crees que a ella le gusta nadar y zambullirse?
-No me comprendes -dijo el patito.
-Pues si yo no te comprendo, me gustaría saber quién podrá comprenderte. De seguro que no pretenderás ser más sabio que el gato y la señora, para no mencionarme a mí misma. ¡No seas tonto, muchacho! ¿No te has encontrado un cuarto cálido y confortable, donde te hacen compañía quienes pueden enseñarte? Pero no eres más que un tonto, y a nadie le hace gracia tenerte aquí. Te doy mi palabra de que si te digo cosas desagradables es por tu propio bien: sólo los buenos amigos nos dicen las verdades. Haz ahora tu parte y aprende a poner huevos o a ronronear y echar chispas.
-Creo que me voy a recorrer el ancho mundo -dijo el patito.
-Sí, vete -dijo la gallina.
Y así fue como el patito se marchó. Nadó y se zambulló; pero ningún ser viviente quería tratarse con él por lo feo que era.
Pronto llegó el otoño. Las hojas en el bosque se tornaron amarillas o pardas; el viento las arrancó y las hizo girar en remolinos, y los cielos tomaron un aspecto hosco y frío. Las nubes colgaban bajas, cargadas de granizo y nieve, y el cuervo, que solía posarse en la tapia, graznaba “¡cau, cau!”, de frío que tenía. Sólo de pensarlo le daban a uno escalofríos. Sí, el pobre patito feo no lo estaba pasando muy bien.
Cierta tarde, mientras el sol se ponía en un maravilloso crepúsculo, emergió de entre los arbustos una bandada de grandes y hermosas aves. El patito no había visto nunca unos animales tan espléndidos. Eran de una blancura resplandeciente, y tenían largos y esbeltos cuellos. Eran cisnes. A la vez que lanzaban un fantástico grito, extendieron sus largas, sus magníficas alas, y remontaron el vuelo, alejándose de aquel frío hacia los lagos abiertos y las tierras cálidas.
Se elevaron muy alto, muy alto, allá entre los aires, y el patito feo se sintió lleno de una rara inquietud. Comenzó a dar vueltas y vueltas en el agua lo mismo que una rueda, estirando el cuello en la dirección que seguían, que él mismo se asustó al oírlo. ¡Ah, jamás podría olvidar aquellos hermosos y afortunados pájaros! En cuanto los perdió de vista, se sumergió derecho hasta el fondo, y se hallaba como fuera de sí cuando regresó a la superficie. No tenía idea de cuál podría ser el nombre de aquellas aves, ni de adónde se dirigían, y, sin embargo, eran más importantes para él que todas las que había conocido hasta entonces. No las envidiaba en modo alguno: ¿cómo se atrevería siquiera a soñar que aquel esplendor pudiera pertenecerle? Ya se daría por satisfecho con que los patos lo tolerasen, ¡pobre criatura estrafalaria que era!
¡Cuán frío se presentaba aquel invierno! El patito se veía forzado a nadar incesantemente para impedir que el agua se congelase en torno suyo. Pero cada noche el hueco en que nadaba se hacía más y más pequeño. Vino luego una helada tan fuerte, que el patito, para que el agua no se cerrase definitivamente, ya tenía que mover las patas todo el tiempo en el hielo crujiente. Por fin, debilitado por el esfuerzo, quedose muy quieto y comenzó a congelarse rápidamente sobre el hielo.
A la mañana siguiente, muy temprano, lo encontró un campesino. Rompió el hielo con uno de sus zuecos de madera, lo recogió y lo llevó a casa, donde su mujer se encargó de revivirlo.
Los niños querían jugar con él, pero el patito feo tenía terror de sus travesuras y, con el miedo, fue a meterse revoloteando en la paila de la leche, que se derramó por todo el piso. Gritó la mujer y dio unas palmadas en el aire, y él, más asustado, metiose de un vuelo en el barril de la mantequilla, y desde allí lanzose de cabeza al cajón de la harina, de donde salió hecho una lástima. ¡Había que verlo! Chillaba la mujer y quería darle con la escoba, y los niños tropezaban unos con otros tratando de echarle mano. ¡Cómo gritaban y se reían! Fue una suerte que la puerta estuviese abierta. El patito se precipitó afuera, entre los arbustos, y se hundió, atolondrado, entre la nieve recién caída.
Pero sería demasiado cruel describir todas las miserias y trabajos que el patito tuvo que pasar durante aquel crudo invierno. Había buscado refugio entre los juncos cuando las alondras comenzaron a cantar y el sol a calentar de nuevo: llegaba la hermosa primavera.
Entonces, de repente, probó sus alas: el zumbido que hicieron fue mucho más fuerte que otras veces, y lo arrastraron rápidamente a lo alto. Casi sin darse cuenta, se halló en un vasto jardín con manzanos en flor y fragantes lilas, que colgaban de las verdes ramas sobre un sinuoso arroyo. ¡Oh, qué agradable era estar allí, en la frescura de la primavera! Y en eso surgieron frente a él de la espesura tres hermosos cisnes blancos, rizando sus plumas y dejándose llevar con suavidad por la corriente. El patito feo reconoció a aquellas espléndidas criaturas que una vez había visto levantar el vuelo, y se sintió sobrecogido por un extraño sentimiento de melancolía.
-¡Volaré hasta esas regias aves! -se dijo-. Me darán de picotazos hasta matarme, por haberme atrevido, feo como soy, a aproximarme a ellas. Pero, ¡qué importa! Mejor es que ellas me maten, a sufrir los pellizcos de los patos, los picotazos de las gallinas, los golpes de la muchacha que cuida las aves y los rigores del invierno.
Y así, voló hasta el agua y nadó hacia los hermosos cisnes. En cuanto lo vieron, se le acercaron con las plumas encrespadas.
-¡Sí, mátenme, mátenme! -gritó la desventurada criatura, inclinando la cabeza hacia el agua en espera de la muerte. Pero, ¿qué es lo que vio allí en la límpida corriente? ¡Era un reflejo de sí mismo, pero no ya el reflejo de un pájaro torpe y gris, feo y repugnante, no, sino el reflejo de un cisne!
Poco importa que se nazca en el corral de los patos, siempre que uno salga de un huevo de cisne. Se sentía realmente feliz de haber pasado tantos trabajos y desgracias, pues esto lo ayudaba a apreciar mejor la alegría y la belleza que le esperaban. Y los tres cisnes nadaban y nadaban a su alrededor y lo acariciaban con sus picos.
En el jardín habían entrado unos niños que lanzaban al agua pedazos de pan y semillas. El más pequeño exclamó:
-¡Ahí va un nuevo cisne!
Y los otros niños corearon con gritos de alegría:
-¡Sí, hay un cisne nuevo!
Y batieron palmas y bailaron, y corrieron a buscar a sus padres. Había pedacitos de pan y de pasteles en el agua, y todo el mundo decía:
-¡El nuevo es el más hermoso! ¡Qué joven y esbelto es!
Y los cisnes viejos se inclinaron ante él. Esto lo llenó de timidez, y escondió la cabeza bajo el ala, sin que supiese explicarse la razón. Era muy, pero muy feliz, aunque no había en él ni una pizca de orgullo, pues este no cabe en los corazones bondadosos. Y mientras recordaba los desprecios y humillaciones del pasado, oía cómo todos decían ahora que era el más hermoso de los cisnes. Las lilas inclinaron sus ramas ante él, bajándolas hasta el agua misma, y los rayos del sol eran cálidos y amables. Rizó entonces sus alas, alzó el esbelto cuello y se alegró desde lo hondo de su corazón:
-Jamás soñé que podría haber tanta felicidad, allá en los tiempos en que era sólo un patito feo.